El sector de aceites comestibles está conformado por aproximadamente 83 empresas productoras, a las que se le agregan importadores, intermediarios y supermercados con marcas propias.

La intensidad con la que participan los distintos operadores varía de acuerdo con el segmento tomado en consideración.
Los factores claves del éxito en este tipo de sector son:
1 - Capacidad instalada
2 - Calidad
3 - Logística

Es importante destacar que la Argentina es el principal productor y exportador de girasol del mundo, un producto básico para el consumo interno por razones culturales, por el precio y por la calidad con la que cuenta.

Mercado Hogar
Mercado Institucional (catering, restaurantes, fast food)
Mercado Industrial
Mercado de Intermediarios (refinadores, fraccionadores, comercializadores)

La molienda y extracción está a cargo de los productores de aceite, ya sean estos locales o del exterior. Dicha oferta constituye la base del sector y es adquirida por el resto de los participantes para su refinación y fraccionado, o para su comercialización, a los diferentes grupos de clientes. El peso de los oferentes locales es alto, teniendo el producto importado una baja incidencia en el consumo interno. Las características del complejo oleaginoso argentino, sumadas al crecimiento vegetativo del mercado local, limitan el ingreso de mercadería extranjera y dotan al sector de un fuerte perfil exportador, dada la alta capacidad de producción de las empresas aceiteras locales.

Las firmas participantes son eminentemente productoras y poseen gran capacidad de molienda. Como los márgenes son relativamente bajos se deben afrontar economías de escala e integraciones, especialmente hacia adelante, con estructuras de transporte e instalaciones portuarias, que les permitan reducciones de costos considerables.
Siguiendo con el tema, las tasas de rentabilidad, respecto de los refinadores, envasadores y comercializadores de aceites comestibles, están en directa relación con el posicionamiento de marca, la estrategia, los segmentos donde participa, y el grado de diversificación de la cartera de la empresa.

Los esfuerzos de las empresas locales se concentran principalmente en el acopio y la producción ante la necesidad de captar granos oleaginosos en la época de cosecha y lograr un abastecimiento constante a lo largo del año. Esto implica la existencia de una fuerte rivalidad entre las empresas a la hora de conseguir la materia prima.

Los proveedores de tales materias primas se dividen en dos grupos: productores agrícolas e intermediarios. Estos distribuyen las semillas según sus posibilidades de almacenamiento y las condiciones del mercado.

El abaratamiento de los silos permite una mayor retención de stocks en el productor, quien, también cuenta con la posibilidad de variar los cultivos de una campaña a otra, así como la superficie sembrada. Pero, individualmente, los productores agrícolas tienen un bajo poder negociador frente a las empresas aceiteras y los intermediarios, dada la baja capacidad de almacenamiento y el elevado número de oferentes.

Respecto a los corredores, acopiadores y otros intermediarios, no tienen alto poder de influencia, dada la transparencia del mercado de semillas, pero mantienen una mayor flexibilidad proveniente de su capacidad para derivar la venta, por la mayor capacidad de almacenamiento, y la mayor disponibilidad de información del mercado.

El mercado externo es el que concentra la mayor proporción de las ventas de las empresas.
El alto nivel de rivalidad existente entre los países y/o bloques económicos regionales en el mercado oleaginoso internacional, distorsionado por las políticas de subsidios de U.S.A. y la U.E.E, presiona para que importantes productores, como Argentina, desarticulen mecanismos de protección de su complejo.

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